Empezé a jugar
Fue una sensación muy extraña. Que sentía por
primera vez. Así que decidí seguir, no sé porque, ni cómo pero mis manos no
podían dejar de moverse, cerré los ojos y gocé de aquel nuevo placer que
acababa de descubrir, así día tras día fui experimentando y cuando cerraba los
ojos agarraba fuerte las sabanas, me entraban ganas de gritar, me estremecía, y
por un momento sentía que el corazón se me paraba durante un instante breve.
Hoy día es uno de mis mayores placeres y mi forma de evasión siempre que no estoy
en compañía, pero mejor empezaré contando esto cuando yo tenía 13 años.
No hay comentarios:
Publicar un comentario